sábado, junio 19, 2010

K

Nunca es expedito. Siempre queda la sensación de que ellos mueven un meñique y que uno se desangró, gritó y sufrió por la misma causa. Tanto cuesta lograr aceptación, comprensión... parece que a cada uno le llega el tiempo de demostrar que vives infeliz. Punto. "Hola, soy infeliz. Lo he sido por mucho tiempo y quiero cambiar eso, para poder tener algo maduro, seguro. No quiero perder algo así de nuevo... Te dije que soy infeliz?". Y como si esto fuera poco, ahora fuerzan lo que antes era prohibido, son ellos mismos alineando la cocaína con una gillette y pasandote un billete nuevo, invitándote a enrostrárselos en la cara, para que meses después entiendas que ellos son masoquistas, al igual que tu.

No hay comentarios.: