Vuelvo a escribir... porque en el silencio que mantenía se
reflejaba la inseguridad, las carencias y el dolor. Dolor que no quise
enfrentar directamente, que descarte antes de que nos dañara. No va a ser fácil
de ahora en adelante, pero fueron tantas las cosas que se acabaron antes que
nosotros, que el camino era obvio. Lamento no haber sido más insistente,
lamento que no te dieras cuenta antes. Faltaba algo. Faltó algo. En estos tres años
aprendí mucho. De mi, de las personas, de ti. De ti especialmente. A quien quizás
no vea nunca más, pero a quien amo como un amigo, un hermano.