miércoles, agosto 04, 2010
R
Censurar es simple. No hacerlo y abrir los brazos y esperar latigazos de los moralistas y desprecios de los puristas es más difícil de lo que parece. Cada vez que intento un movimiento, trato de no censurarme. Pero la elección es compleja, dado que nunca me he mostrado de la misma manera en los circulos que me rodean. Mi familia cree que soy alguien algo inhóspito. Una especie de tipo infantil, algo distante y poco serio. Mis amigos deben creer que soy alguien filudo, medio peligroso, sin muchos pelos en la lengua y siempre tratando de tomar ventaja de ellos. Mis compañeros deben pensar que soy prepotente, molesto, flojo y descarado.Afortunadamente mis padres me conocen un poco. Saben mis ambiciones y debilidades porque a través del tiempo perdí el miedo a contarles cosas. Por muy complejas que sean. Pero a pesar de todo eso, creo que ninguno de los que nombre antes me conoce bien, salvo una persona, que me enganchó, me hizo parte de su vida y me dio la tranquilidad y la paz para poder restablecer mi vida, normalizarla. Y al escribir esto, aun me censuro. Eso cambiará
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